Guía técnica

Limpieza después de una inundación: del lodo al acabado

Una inundación deja tres problemas encadenados: lodo, cal y óxido. Atacarlos en el orden equivocado obliga a repetir el trabajo entero.

Por qué una inundación no es «suciedad mojada»

El agua que entra en una nave arrastra tierra, áridos, hidrocarburos del pavimento, materia orgánica y, muy a menudo, contenido de la propia instalación. Cuando baja, deja una costra mineral que al secar se adhiere, y arranca un proceso de oxidación acelerada sobre todo lo metálico.

Encima, el edificio queda cargado de humedad. Eso significa que cualquier residuo higroscópico que dejes se va a mantener activo, y que el secado es parte del trabajo, no el final del trabajo.

Paso 1 — Retirada mecánica antes que química

El lodo se retira en masa: pala, aspirador de sólidos, agua a presión. Aplicar detergente sobre una capa de barro es tirar producto: el tensioactivo se consume emulsionando tierra en lugar de atacar lo que está adherido a la superficie.

La regla es que el químico entra cuando ya se ve el material que hay debajo.

Paso 2 — Desengrase general

Con la superficie a la vista, toca el lavado general. En suelo industrial con grasa e hidrocarburos, el PDR-EDG14 Extreme Degreaser resuelve la carga pesada; en el resto de materiales y en superficies mixtas, el PDR-PC7 Multi Cleaner es el que más terreno cubre, porque es neutro y admite plásticos, madera, lacados, aluminio, anodizados, mármol, cristal y cerámica.

Si el pavimento se va a trabajar con fregadora, el producto específico es el PDR-SC12 Scrubber Cleaner: está formulado con espuma controlada, que es lo que evita que la máquina deje de aspirar a los cinco minutos.

Paso 3 — El velo mineral, que es la fase que se olvida

Cuando el agua se evapora deja carbonatos. El resultado es un pavimento que está limpio pero se ve apagado, con un velo blanquecino que no sale con más detergente porque no es suciedad orgánica: es incrustación.

Eso lo levanta un desincrustante ácido. El PDR-SC1 Tile Cleaner está pensado como fase final del proceso tras la retirada de lodos, áridos y residuos minerales, para restaurar el aspecto original y evitar velos o depósitos residuales. Se usa diluido: 1:9 para incrustación intensa y 1:19 para limpieza general.

Si lo que hay es óxido sobre estructura, maquinaria o carpintería metálica, el producto es el PDR-DR1 Deruster Cleaner, formulado para eliminar óxidos, incrustaciones minerales y restos de corrosión sobre superficies metálicas.

Ningún producto ácido debe aplicarse sobre mármol, piedra caliza, terrazo, aluminio ni superficies galvanizadas. Ambos provocan quemaduras graves en piel y ojos (H314): guantes, ropa de protección y protección ocular siempre.

Paso 4 — Espuma, aclarado y secado

En saneamientos grandes el enemigo operativo es la espuma: satura el sistema de recuperación de agua, dispara los avisos de la fregadora y obliga a parar. El PDR-DF7 Antifoam se añade directamente al depósito o al circuito, entre 5 y 25 ml por cada 5 litros de solución, y se puede usar de forma preventiva.

Después, aclarado y secado. El secado no es opcional: la humedad residual es lo que después da moho, olor y oxidación. Deshumidificación y ventilación forzada hasta valores estables.

Paso 5 — Frenar la oxidación que viene después

Igual que tras un incendio, el metal recién desoxidado y desnudo en un edificio con humedad vuelve a oxidarse. El PDR-GLOSS Preserver sella y protege, es de uso directo y no requiere aclarado.

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