Lo que de verdad ha quedado en las superficies
Después de un incendio no queda «suciedad». Quedan tres cosas distintas que se comportan de forma distinta y que exigen productos distintos: hollín seco y pulverulento, residuo graso de combustión incompleta, y depósitos salinos de los gases.
El tercero es el que arruina trabajos. Cuando arde PVC, cableado, moqueta o cualquier plástico clorado, la combustión libera gases que al condensar dejan cloruros sobre las superficies. Ese depósito es higroscópico: capta humedad del aire y mantiene una película conductora y ácida sobre el metal. No se ve, no mancha, y sigue atacando el material días o semanas después de que la nave parezca limpia.
Por eso el objetivo de una restauración no es que quede limpio a la vista. Es retirar el hollín, neutralizar el residuo ácido y dejar la superficie protegida antes de que la corrosión avance.
Los cuatro tipos de residuo, y qué pide cada uno
No todo el hollín es el mismo hollín. La norma de referencia del sector, la ANSI/IICRC S700 de restauración de incendios, clasifica el residuo por su origen, y esa clasificación es la que decide la química: el pH, el tensioactivo y el tiempo de contacto. Elegir mal la familia no es que limpie menos, es que fija el residuo en el material.
Identificar el tipo antes de abrir un bidón es lo que separa un trabajo rentable de uno que hay que repetir.
- Hollín seco: PDR-PC7 Multi Cleaner, o PDR-AC12 Super Cleaner si hay humo ácido.
- Hollín húmedo o graso: PDR-TC7 Turbo Cleaner, en base disolvente.
- Residuo proteico: PDR-EDG14 Extreme Degreaser, de pH 13 a 14.
- Hollín de combustible: PDR-TC7 para disolver y PDR-EDG14 para arrastrar.
| Tipo de residuo | De dónde viene | Cómo se reconoce | Qué pide |
|---|---|---|---|
| Hollín seco | Fuego rápido y con mucho oxígeno: papel, madera, cartón | Polvo fino y suelto, no mancha al tocarlo | Retirada en seco y después neutro o alcalino suave |
| Hollín húmedo o graso | Combustión lenta y con poco oxígeno: plásticos, caucho, cableado | Pegajoso, se corre al pasar el dedo, olor intenso | Base disolvente: es lo único que lo disuelve |
| Residuo proteico | Incendio de cocina o de alimentos | Casi invisible, película amarillenta que barniza, olor muy penetrante | Desengrasante alcalino de alta potencia |
| Hollín de combustible | Retroceso de llama en caldera o quemador de gasóleo | Oleoso, pesado, se deposita en todo el local | Disolvente primero y alcalino después |
Paso 1 — Retirada en seco. Nunca mojar primero
El hollín seco es una partícula de carbón que no está adherida: está posada. Si pasas un paño húmedo, lo que haces es convertir una partícula que se podía aspirar en una mancha que penetra en el poro de la superficie. En pintura, escayola, madera y hormigón visto, ese error es irreversible.
La retirada en seco se hace con aspiración con filtro HEPA, esponja de goma vulcanizada (chemical sponge) y cepillado suave, y va desde las zonas altas hacia las bajas para no volver a ensuciar lo ya hecho.
- Aspira antes de tocar nada, sin contacto, a unos milímetros de la superficie.
- Usa la esponja seca en pasadas rectas y sin superponer; se gira a una cara limpia en cuanto se satura.
- Reserva el trapo húmedo para cuando la superficie ya no suelte negro en seco.
Paso 2 — Neutralizar el humo ácido
Una vez retirado el particulado, queda el residuo químico. Aquí es donde entra un detergente alcalino: su alcalinidad neutraliza los cloruros ácidos depositados por el humo y corta la reacción que está corroyendo el material.
El PDR-AC12 Super Cleaner está formulado exactamente para esto. Con pH 11,4 sanea y descontamina superficies afectadas por humos con presencia de cloruros ácidos, y es compatible con plásticos, materiales de construcción, metales, cristales, cerámica, gomas y superficies esmaltadas.
La dilución la marca la contaminación, no la prisa: 1:4 para contaminación elevada, y hasta 1:100 en limpieza general o mantenimiento posterior.
Paso 3 — Atacar lo que el agua no disuelve
Si tras neutralizar quedan zonas con residuo graso, carbonilla adherida, aceite quemado o alquitrán, el problema ya no es químico sino de solubilidad: eso no lo levanta una solución acuosa.
Ahí se pasa a base disolvente. El PDR-TC7 Turbo Cleaner está formulado para la eliminación intensiva de grasas, carbonilla, aceites quemados, hollín, alquitrán y residuos orgánicos persistentes, y es la opción cuando no es viable el uso de productos en base acuosa: piezas mecánicas, estructuras metálicas y superficies con humo graso.
Si en cambio lo que tienes es grasa e hidrocarburo industrial sobre acero o hierro —suelo de nave, maquinaria pesada—, el camino es el desengrasante alcalino de alta potencia, el PDR-EDG14 Extreme Degreaser, de pH 13 a 14.
Paso 4 — Aclarado, secado y acabado
Todo lo alcalino y todo lo ácido tiene que salir de la superficie. Un residuo de detergente que se queda es un punto de captación de humedad y, en industria alimentaria, un incumplimiento directo.
Para el acabado de vidrios, espejos y superficies duras no porosas que han quedado con velo de humo, el PDR-GC7 Glass Cleaner es producto listo al uso y no requiere aclarado. Para los suelos duros de la nave, el PDR-SC12 Scrubber Cleaner trabaja con fregadora y espuma controlada.
Paso 5 — Proteger, que es el paso que casi nadie da
Aquí se decide si el trabajo aguanta. Una superficie metálica recién limpia y desnuda, en un edificio que todavía tiene humedad y residuo ambiental, vuelve a oxidarse. El cliente no lo ve el día de la entrega: lo ve a las tres semanas.
El PDR-GLOSS Preserver protege, nutre y abrillanta, y está especialmente recomendado para la protección de metales y superficies con riesgo de oxidación tras incendios provocada por el ataque de gases con presencia de cloruros ácidos. Es de uso directo, se extiende en capa fina con paño y no requiere aclarado.
Si tienes que elegir dónde recortar tiempo en una restauración, no lo recortes aquí.
Los cinco errores que más trabajos estropean
- Mojar antes de retirar el hollín en seco. Convierte polvo aspirable en mancha permanente.
- Usar un ácido sobre mármol, terrazo o piedra caliza. El ataque es inmediato e irreversible.
- Usar un alcalino fuerte sobre aluminio, pintado o lacado. Decapa o deja mate.
- Dar por terminado sin aclarar. El residuo de detergente rehidrata y vuelve a ensuciar.
- No proteger el metal. La oxidación tardía por cloruros aparece semanas después.